Mis pasos en esta calle
Resuenan
En otra calle
Donde
Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde
Sólo es real la niebla.

Octavio Paz

jueves, 10 de noviembre de 2011

¡Los malvones, las glicinas! Es verano, y por el boulevard, para los imbéciles caminan vaginas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

WHIS(qué?)Y

Podría ser pequeño, mísero, partícula, rozar lo insignificante. Podría ser parte de todo lo vano, ser las y treinta de un reloj en un campanario de un pueblo sordo, sordo pero que ve y escucha y cuenta.
Podría, pero no. Me tocó esta grandeza absurda, esta libertad inmanejable, estos sentidos que captan, esta cabeza que en el mareo general entiende que todo es duda, que nada es definitivo, y qué podés hacer.
Como la barrera que impone una vidriera, transparente, durante un segundo casi penetrable, y ahí cuando los dedos son toscos y los gritos se ahogan en el silencio.
La impotencia de creer saber, querer. La imposibilidad misma de poder.
Entonces está la miseria, la felicidad perenne humana, la cobardía omnipotente, lo débil y estos tragos calientes.
El calor en la calle, el calor en el estómago y de imprevisto subiendo hasta la garganta, y a los oídos. La vista seca, la cabeza tramposa que casi gira hacia el otro lado, para donde no hay nada, el momento solo y el después. Y después, ¿qué?