Mis pasos en esta calle
Resuenan
En otra calle
Donde
Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde
Sólo es real la niebla.

Octavio Paz

miércoles, 23 de febrero de 2011

Segunda parte

Y corríamos. Instintivamente mirábamos hacia atrás, horrorizados. Las partes en llamas salían de un núcleo blanco de humo explosivo y volaban en todas direcciones, incluida la nuestra. Estaban en llamas, e iban dejando una estela de humo en su recorrido.
El escape era difícil y mantener el equilibrio se dificultaba corriendo colina abajo. Sí, por una colina segundos antes verde, ahora manchada de rojos y naranjas fuego intentábamos esquivar los proyectiles de aquel avión, que después de volar serenamente, había dado un brusco giro encima nuestro y se había despedazado.
Corríamos, mirábamos aunque no quisiéramos, ella estaba conmigo y se derramaba nuestra misma sangre.
Segundos que se congelaban y así se prolongaban, marcaban el momento desesperado de la huída.

Giré nuevamente hacia atrás y mis pupilas vieron crecer en lo más hondo ese intenso rojo fuego que fue creciendo, y agrandándose... y que llegó.

Silencio negro.

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